EL SOFTWARE LIBRE EN TIEMPOS DE CRISIS DEL CAPITALISMO

por Jorge Zaccagnini

El éxito alcanzado por los productos desarrollados por el movimiento de Software Libre es el resultado de un círculo virtuoso que ha posibilitado instalar programas de computación para satisfacer las más diversas necesidades. Tanto en una pequeña netbook, como en un sofisticado servidor de Internet.

Programas que observan una calidad similar y, en algunos casos, superior a los programas comerciales de mayor venta en el mercado mundial. Programas que son inmunes a los riesgos de virus y otras epidemias informáticas. Programas que, además, son gratuitos. En estos tiempos en los que los sucesivos estallidos de burbujas —financiera, inmobiliaria o de las  punto.com— han desnudado las debilidades del sistema capitalista, el movimiento de Software Libre plantea un modelo de desarrollo productivo exitoso, para nada utópico, que se asienta en principios diferentes a los que entronizaron en su momento Adam Smith y David Ricardo, y que se convirtieron en la matriz del “pensamiento único” de la economía mundial en los últimos 30 años.

Tiempo atrás, entrevisté a Richard Stallman, un neoyorquino de 58 años de procederes inesperados y pensamiento coherente, que es reconocido mundialmente como referente del movimiento de Software Libre. Este hombre, que en estos días visita Buenos Aires en ocasión de realizarse en Buenos Aires la Conferencia Internacional de Software Libre 2011, ha generado —quizás sin proponérselo— un código de convivencia y cooperación en la red que instala una propuesta digna de ser tenida en cuenta.

Stallman no estaba convencido de la existencia de una ética hacker. Para él, “ser hacker es divertirse con la inteligencia de espíritu juguetón. No es un asunto de la ética, sino de preferencias. Un hacker -decía- puede tener estándares éticos de varias maneras y puede no tenerlos”. Y ejemplificaba: “Es como alguien que baile el tango o que suela resolver rompecabezas, ambos pueden tener o no tener estándares éticos. Pero lo que sí es verdad que muchos hackers piensan que es bueno compartir el software y otra información útil. Quieren aprender y comprender, y respetan a otros que también quieren aprender y comprender”.

Ante la duda de cómo una no-ética podía producir de aplicaciones de utilización solidaria, Stallman aclaraba: “Quiénes desarrollan software libre lo hacen por varios motivos. Hay quienes lo hacen por idealismo político; otros por diversión (ser hacker); otros por sentirse admirado por los usuarios del software que desarrolla; otros por conseguir reputación de buen programador; otros para devolver con buenos programas un beneficio recibido por la comunidad; y otros —una gran minoría— son pagados por desarrollar software libre. Es decir, lo hacen por dinero. En cada desarrollador de software libre puede haber más de un motivo, pero también puede haber otros. Para mí, que un programa sea producto de un desarrollo comunitario o de una empresa es un detalle secundario. Lo importante es que sea libre”, enfatizaba.

¿Qué es el software libre, entonces? Para Stallman, claramente, es aquel que contenga y respete cuatro libertades esenciales:

  1. Libertad de ejecutar el programa como uno quiera;
  2. Libertad de estudiar el código fuente del programa y cambiarlo de manera que haga lo que quieras;
  3. Libertad de distribuir copias (incluso publicarlas) a los demás, cuando quieras; y
  4. Libertad de distribuir (incluso publicar) tus versiones cambiadas, cuando quieras.

Este es el núcleo duro del pensamiento de Stallman: “No importa si un programa libre pueda ser desarrollado como negocio, o por voluntarios o —parcialmente— de las dos maneras. Lo esencial no es cómo se desarrolla, sino respetar nuestra libertad”

Contrariamente a la opinión de muchos, Stallman cree que “el movimiento de Software Libre no es un movimiento por el desarrollo comunitario. Es un movimiento por la libertad de usar y cambiar los programas que usted utilice, o —incluso— desarrollarlos en forma comunitaria, personal, o como negocio”.

 Admirado por muchos y temido por los barones del software comercial, las ideas de Stallman y los indiscutibles éxitos que la aplicación de las mismas han producido, hoy aparecen como una alternativa posible y superadora de un pensamiento económico cuyos valores originales parecen formar parte del final de un ciclo histórico.

Para el 2012

Jorge Newbery: INGENIERO, AVIADOR … Y ANTIMONOPOLISTA

Desde el inicio mismo de la Nación Argentina muchos emprendedores quisieron surcar los cielos de nuestra patria, pero tal vez ningún otro nombre como el de Jorge Newbery esté tan ligado a la aviación nacional. Mi Club Tecnológico hace un repaso de la vida de este pionero de la aviación y también reconoce al hombre que fuera discípulo de Edison y se destacara en su lucha por la defensa de los intereses nacionales en el ámbito de la energía y el petróleo.


Al hablar de Jorge Newbery se hace imposible apartar esa figura pública tan asociada al boxeo, la esgrima y a aquel “loco foot-ball que apasiona a los ingleses”, o a ese habitué de los salones del Jockey Club o de los clubes Gimnasia y Esgrima y del Progreso. La memoria popular argentina lo recuerda como uno de esos primeros “hombres pájaro”, que maravilló a los porteños en el inicio del siglo XX con sus vuelos en globo o en los primeros y frágiles aviones que se atrevieron a surcar nuestros cielos. Sin embargo, al momento de escribir las biografías de Newbery, poco se ha tenido en cuenta el aspecto de hombre público, eficiente administrador enfrentado a las empresas monopólicas extranjeras y consecuente defensor de la creación de compañías nacionales para administrar el gas, el petróleo y la electricidad en la Argentina.
Este hombre, quien fuera uno de los primeros ídolos populares del siglo pasado, nació en una casa de la calle Florida, de Buenos Aires. Hijo de Ralph Newbery, un médico odontólogo que dejó Nueva York para radicarse en la Argentina, y de Dolores Malagarie, una dama de la alta sociedad porteña. Jorge Newbery estudió en la escuela escocesa San Andrés de Olivos, obteniendo el título secundario de bachiller en 1890.
A los 16 años viajó a los Estados Unidos para cursar estudios de ingeniería eléctrica en la Universidad de Cornell, en Nueva York, y luego continuó su educación en el Instituto de Tecnología de Drexel, en Filadelfia. Uno de sus profesores fue el célebre inventor Thomas Alva Edison. En 1895 regresa a la Argentina, con 20 años y el título de ingeniero eléctrico, e ingresa a la compañía Luz Eléctrica y Tracción del Río de la Plata, empresa creada en 1889 e integrada por Walter R. Cassels, representante de la Brush Electric Company de Cleveland, Estados Unidos y con el aporte de capitales británicos, para proveer de energía al alumbrado eléctrico de la ciudad de La Plata, primera ciudad de América del Sur con este servicio. Posteriormente se buscaría llevar “iluminación particular por medio del sistema incandescente”, servicio que empezó a prestarse regularmente en 1888, cuando se tendieron las primeras redes de distribución.
En 1897, Newbery ingresa a la Marina Nacional donde llegó a ser Capitán de Fragata sirviendo como ingeniero electricista de las naves “Buenos Aires” y “Garibaldi”. Durante su servicio se le encomienda viajar a Europa para adquirir equipamiento apropiado para los buques de guerra y las unidades de defensa de las costas que se utilizaban entonces. Mientras se desempeñaba como electricista, también ejercía como profesor de natación en la Escuela Naval.
Tras su período de servicio, pasa a la función pública para desempeñarse desde mayo de 1900 como Director General de Instalaciones Eléctricas y Alumbrado, designado por el entonces Intendente Adolfo Bullrich. De ese período se destaca su enfrentamiento con la Compañía Primitiva de Gas que, en julio de 1901, quería cobrar gastos que Newbery consideraba “exagerados”. La Compañía Primitiva de Gas era una empresa de capitales ingleses que se había radicado en 1865 en Buenos Aires y que, según denunció Newbery, en sus primeros 23 años de servicio ya había reportado ganancias que superaban 28 veces el capital inicial.
Desde la función pública Newbery bregó por la creación de empresas nacionales que proveyeran de energía al país. Primero luchó por la estatización de los servicios de gas y la electricidad y luego propuso lo mismo para el petróleo, tras el descubrimiento de un yacimiento en Comodoro Rivadavia en 1907. Newbery también desestimó a quienes vociferaban en contra de la explotación del petróleo argentino y pedían la continuidad de la importación. Demostró, mediante estudios, que la composición y calidad del petróleo argentino era adecuada para su explotación, que no era sulfuroso y que convendría legislar para que se nacionalicen las reservas y que sea una empresa estatal la que se encargue de la extracción y el refinamiento.
En 1910 publica junto a Justino Thierry, profesor de química del Colegio Militar de la Nación y jefe del laboratorio de la Dirección General de Alumbrado de la Municipalidad, su obra “El Petróleo”, en donde expuso la necesidad de una legislación apropiada para esa actividad ya que, en el mundo, solo Rumania había dictado leyes para poner a las reservas nacionales bajo la órbita del Estado para impedir que empresas monopólicas, relacionadas con capitales ingleses o estadounidenses, se apropien de ellas.
Newbery escribió varios artículos sobre la municipalización de los servicios de gas y electricidad, en uno de ellos decía de las empresas de capitales extranjeros: “a la menor tentativa de reparación en favor del público perjudicado basta para que pongan el grito en el cielo. Para ellos no hay razones; el único Norte que les guía es el lucro; sabiendo de esta esfera, todo es malo; simple iniciación de cualquier proyecto que tienda a mejorar la situación de la comunidad que tanto los favorece, siempre que ello amenace tocar en lo más mínimo sus intereses, basta y sobra para que cierren sus puertas a la más clara razón. De ahí ha nacido el monopolio de la electricidad y la unión entre las compañías de gas que hoy nos dominan a tal punto y de tal manera que nos vemos precisados a soportar con estoica resignación todo el imperio que emana de su tiranía”. Esto lo escribía en 1904.
La británica Compañía Primitiva de Gas también tenía un fuerte discurso en contra de la posibilidad de que Argentina produjese su propio gas. La consigna de los ingleses era que el gas nacional era escaso y sulfuroso y que “convenía seguir importando carbón mineral para gasificarlo”. Obviamente el carbón provenía de Inglaterra. Newbery se encargó de desmontar esos argumentos. La visión de Newbery se anticipó en unos años a lo que serían las empresas estatales, recién en 1916 Winston Churchill propone estatizar la British Petroleum a fin de garantizar que los buques británicos tengan la provisión de fuel oil que necesitaban en la guerra contra los alemanes. En 1922, la segunda empresa petrolera estatal fue creada, era YPF, Yacimientos Petrolíferos Fiscales que, de la mano del radicalismo, se erigía como modelo para las empresas latinoamericanas que de a poco se fueron creando. La prédica de Newbery fue llevada adelante por hombres que lo habían escuchado, como el general Enrique Mosconi, quien lo conocía bien desde su época como Director del Servicio Aeronáutico del Ejército.
Al frente del alumbrado de la Municipalidad porteña propuso colocar bajo la administración comunal la provisión de energía eléctrica a la ciudad de Buenos Aires. Newbery, en un artículo publicado por la Sociedad Científica Argentina, expuso su idea de que “la propiedad pública integra el patrimonio de cada uno de los ciudadanos; la comuna constituye una sociedad cooperativa anónima y cada residente de la ciudad es un tenedor de títulos”. Cada vez es más clara la idea de Newbery sobre la intervención decidida del Estado en materia energética.
En 1904, quedó a cargo de la cátedra de electrotecnia en la Escuela Industrial de la Nación. Ese mismo año viajó al Congreso Internacional de Electricidad que se celebró en Saint Louis, Estado Unidos, en el marco de la Feria Mundial, y en representación del municipio porteño, en el que fue designado vicepresidente de la Sección Transmisión de Fuerza y Luz. Newbery se interesó en traer a nuestro país los adelantos técnicos y científicos que se producían en el mundo. Un ejemplo de ello fue traer el filamento de tungsteno que reemplazó al filamento de carbón, creado por Edison, en la producción de lámparas eléctricas.
Toda esta actividad la hacía sin descuidar su pasión por los deportes. En 1899, ganó concursos de boxeo organizados por los clubes Athletic y Sherman Gymnasium de Londres. Se destacó como espadachín y en el Club de Gimnasia y Esgrima obtuvo el primer premio en el torneo sudamericano de florete de 1901. En 1907 superó a Berger, campeón francés de espada, en el Jockey Club. También se destacó en el canotaje, actividad en la que fue record nacional en dos y cuatro remos. La lucha grecorromana fue otra de sus disciplinas destacadas y, por si fuera poco, estableció un record de velocidad en automovilismo al llevar a un Brasier, de 120 HP, a los 133 kilómetros por hora. En 1910 además de participar de las actividades deportivas que se realizaron por el aniversario del Centenario de la Revolución de Mayo, como la carrera de globos, colaboró con el perito Francisco Pascasio Moreno en el Congreso Científico Internacional, presidiendo la Comisión de la Volación.

Su amor por la aviación
Faltaba una disciplina por dominar: la aeronáutica. Cuenta la anécdota que el primer hecho trascendente que acercó a Newbery a la aviación se produjo el 25 de diciembre de 1907 cuando el dandy porteño Aarón de Anchorena, quien se había hecho fanático de los vuelos en globos aerostáticos en Francia, se dispuso a realizar el primer cruce en globo del Río de la Plata. Anchorena compró en Francia un globo de 1.200 metros cúbicos de capacidad y contrató a un experto francés, Louis Faberes, para acompañarlo en la travesía y ayudarlo con las tareas de preparación del globo. Después de una serie de demoras en los aprestos del vuelo y de dificultades para llenar el globo con una precaria cañería que traía el gas de hulla desde la compañía del alumbrado público de la ciudad de Buenos Aires, el técnico francés desistió de participar en un vuelo que no ofrecía garantías de culminar con éxito. Tal contratiempo no haría abandonar la idea de realizar el vuelo a Anchorena, quien se dirigió al público presente y realizó una pregunta que solo un valiente podría responder: “¿alguien quiere acompañarme?”. Tras unos momentos de silencio, la respuesta sería del Director de Alumbrado de la Municipalidad, el ingeniero Jorge Newbery se atrevió al viaje.
El cruce resultó un éxito. Aunque no faltaron contratiempos: debieron desprenderse de todo el peso que llevaban, incluso la barquilla del globo. Los dos tripulantes se colgaron de la red y rezaron para volver a pisar tierra. Cuentan que Anchorena comenzó a caminar en tierras uruguayas para buscar el pueblo más cercano hasta que se topó con un paisano que, sorprendido, les preguntó que hacían a pie en medio del campo, la respuesta de Anchorena fue: “venimos de Buenos Aires”, a lo que respondió: “!Estos porteños! ¿Y ahora me van a decir que vinieron volando?”. Seguramente una gracia más que un diálogo real pero la anécdota marca la importancia del hecho, la Argentina disponía de hombres capaces de realizar sucesos próximos a lo increíble. Estos eran los pioneros de las alas nacionales que comenzarían a realizar proezas en las frágiles máquinas que sucedieron al inaugural vuelo de los hermanos Wright, en 1903. La primera consecuencia del vuelo de Anchorena y Newbery fue la fundación del Aero Club Argentino, del cual Aarón Anchorena fue su primer presidente y recibió el brevet N° 1. Este Aero Club fue la simiente de las alas militares nacionales.
El Aero Club tuvo un golpe que atentó contra su continuidad, el 17 de octubre de 1908 el “Pampero” partió desde el Campo de la Sociedad Sportiva Argentina, en Palermo, y nunca más se supo de él. Era su tripulante Eduardo Newbery, hermano de Jorge. Muchos rumores y conjeturas se tejieron pero lo concreto es que tanto el “Pampero” como sus tripulantes nunca volvieron a aparecer. Se especuló con que Jorge Newbery, afectado por la desaparición de su hermano, dejaría la actividad. Sin embargo el 24 de enero de 1909, Newbery voló el globo “Patriota” con el que llegó a la localidad de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires. Pero la actividad necesitaba un impulso. La gente temía a los globos. Entonces Newbery se entrevistó con una figura de notable ascendencia en los porteños: el doctor Alfredo Lorenzo Palacios. “Nadie quiere oír hablar de globos, doctor, desde la desaparición de mi hermano. Si usted sube, se hará un movimiento favorable. Se borrará la impresión dramática de los actuales momentos. Necesito un hombre como usted”. Las palabras de Newbery convencieron al futuro diputado socialista quien lo acompañó en el próximo vuelo del “Patriota”.
Contaría después Alfredo Palacios: “yo sabía lo que era una nube pero nunca la había tocado. Y cuando nos hallamos a pleno sol y la sombra del globo resbalando sobre las nubes, asistí a un maravilloso espectáculo que jamás viera ni imaginara. Todo envuelto en silencio, un silencio poético, suave, un silencio de nubes serenas”.
Newbery realiza más vuelos con el “Patriota” y el célebre “Huracán”. El 27 de diciembre de 1909 bate un nuevo record cruzando el Río de la Plata y el Uruguay para descender en la localidad de Bagé, en Brasil. El cable trae la noticia a Buenos Aires: “Jorge Newbery ha batido el record de tiempo y distancia en Sudamérica volando, durante trece horas, 550 kilómetros”. El 8 de enero de 1911 vuelve a superar el record de distancia, recorriendo 660 km, y el de altura, a la vez, elevándose a 3.400 metros. Ambas hazañas las realiza a bordo del “Eduardo Newbery”. Con el globo “Buenos Aires”, bate el record de altura alcanzando los 5.100 metros el 5 de noviembre de 1912, acompañado por el teniente primero Raúl E. Goubat y por el teniente de navío Melchor Z. Escola.
Los vuelos en globo ya había colmado sus expectativas, solo le quedaba un desafío y era cruzar la cordillera de Los Andes, emprendimiento que estudió pero no llegó a realizar.
La aviación atrajo a Newbery en los últimos años de su vida. Había obtenido el diploma número 8 de nuestra aviación y voló desde mayo de 1910. Por su influencia, y la del fervoroso grupo que lo acompañaba, el Poder Ejecutivo Nacional dicta un decreto el 10 de agosto de 1912 por el cual se crea la Escuela de Aviación Militar. La dirección técnica de dicha escuela es confiada a Jorge Newbery, y a los tenientes coronel M. J. López y Enrique Mosconi. La tarea es difícil, sobre todo el tratar de adquirir una flotilla de aviones y obtener la negativa del Estado por “falta de fondos”. Pero el espíritu emprendedor de estos hombres pasaría por alto el obstáculo. Se apela al pueblo y se crea una Comisión Central Recolectora de Fondos para la flotilla Aero Militar Argentina. La idea es que con el aporte de la población se junte el dinero necesario para comprar las aeronaves. El resultado: un millón y medio de postales alegóricas son adquiridas por la población. Los hombres más activos en la campaña fueron Newbery y el teniente coronel Mosconi.
El 25 de mayo de 1913 el público que se congrega en el Hipódromo Argentino asiste al paso de la primera escuadrilla militar que surca el cielo de la Capital. Al frente de esos cuatro aviones, dirigiendo el vuelo, iba la máquina conducida por Jorge Newbery. La hora de los record llegan a la aviación, Newbery con el avión “Centenario”, un Blériot Gnome de 50 HP, cruza el Río de la Plata y aterriza en Colonia, convirtiéndose en el primer hombre que cruzó el Plata en globo y en aeroplano.
El 13 de octubre de 1912, a bordo de un Blériot alcanza en vuelo una altura de 2.400 metros, clasificándose en el tercer lugar de altura, entre los pilotos de nuestro país. Tiempo después bate la marca sudamericana alanzando la altura de 4.075 metros y unos días más tarde eleva esa marca a 4.178 metros. En febrero de 1914, en plena preparación para realizar el cruce de Los Andes, llega a los 6.225 metros de altura, superando los 5.000 metros que deseaba alcanzar, cifra que superaba la altura de la cordillera por donde quería cruzar.
Se traslada a Mendoza en donde realizaba los aprestos para su proeza, pero a pedido de unas damas locales, el domingo 1º de marzo de 1914, deciden realizar un vuelo de exhibición junto al aviador Benjamín Jiménez Lastra. El avión que volaban no respondió y se precipitó a tierra matando a Newbery e hiriendo a su acompañante. Minutos después la noticia se conocía en Buenos Aires generando una ola de dolor y consternación en la población.
La llegada del cuerpo de Newbery a Buenos Aires se produjo el martes 3 a las 8:45 hs. Una inmensa muchedumbre lo esperó en el andén de la estación Palermo, del ferrocarril Pacífico. Desde allí fue trasladado hasta el local de la Sociedad Sportiva Argentina. El Ministro de Guerra dispuso que allí quedara bajo la custodia del jefe de la Escuela de Aviación Militar, dos oficiales y 70 hombres de tropa con fusiles y traje de gala. Durante toda la noche la población de Buenos Aires desfiló incesantemente por el local de la Sportiva y al día siguiente una verdadera multitud tomó ubicación en la avenida Alvear para seguir el trayecto de la comitiva hasta el cementerio de la Recoleta. Frente a aquel local se colocaron cuatro aeroplanos de El Palomar, con los cuales rendía honores el destacamento de conscriptos.
Los restos mortales de Newbery fueron depositados en el cementerio de la Recoleta y el  2 de mayo de 1937 fueron trasladados al cementerio de la Chacarita. Se apagaba así la vida de una figura popular, un emprendedor, un eficiente hombre público que dedicó su vida al progreso pero no solo en el plano personal, sino en beneficio de su comunidad. Muchos prefieren recordar al deportista y al dandy porteño, pero olvidan al hombre que postuló la defensa de los recursos argentinos proponiendo que queden en manos de los argentinos.

LOS CAMINOS OCULTOS DE INTERNET

Un tema estratégico del que poco se habla

Los trece servidores raíz y su ubicación

Internet es una de las maravillas modernas, ya lo tenemos tan asimilada a nuestra rutina diaria que ni siquiera nos preguntamos como funciona, sabemos que estará allí naturalmente. Pero, ¿para leer un diario de Córdoba necesito que mi proveedor de Internet se conecte a un servidor alojado en los Estados Unidos? ¿El proceso es producto del azar o de un cuidadoso entramado de interconexión de redes?

La definición de Internet, contracción de Internetworking of Networks (algo así como red de redes), indica que es un conjunto de redes interconectadas de máquinas, datos y personas vinculadas entre sí a escala planetaria. Con la ayuda de programas de navegación, los usuarios pueden comunicarse e interactuar. La web es sólo una parte de esa gran red, al igual que los correos electrónicos, los foros, el chat, etc. Para saber quién maneja esta maraña de redes, máquinas y sistemas, nos es útil recordar la historia de Internet. Sabemos que nacía como DARPA, Defense Advanced Research Projects Agency, en un intento por mantener las comunicaciones estratégicas de los Estados Unidos en el caso de un ataque por parte de  una potencia extranjera. El uso y el tiempo hizo que el fin militar quedara de lado para dar paso a una red descentralizada, llamada ARPANET.
Las universidades fueron incluidas en el proyecto, participando del desarrollo de esa gran red informática. Aún bajo la dirección de DARPA, esta Internet comenzó a ser gestionada por la National Science Foundation (NSF), una agencia del gobierno de los EE. UU. dedicada a apoyar la investigación científica, a partir de 1977. Pero los vínculos con la administración militar de EE. UU. continuaron siendo muy fuertes: si la NSF ayudó al desarrollo de la red, su gestión cotidiana estuvo en manos de la Internet Assigned Numbers Authority (IANA).
Como la utilización de Internet se fue extendiendo, conectando más y más redes civiles, el poder militar norteamericano decidió, en 1983, separarse quedando a cargo del desarrollo de la Internet civil la National Telecommunications and Information Administration (NTIA), un organismo gubernamental dependiente del Departamento de Comercio norteamericano.
La explosión que significó Internet en los años 90, el crecimiento del intercambio comercial basado en la red y la multitud de servicios que las empresas comenzaron a ofrecer a sus clientes hizo ver que esta telaraña mundial ya no podía estar bajo el liderazgo, la responsabilidad y el control de un solo gobierno. Es por esto que en 1998 se creó la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers Corporation (ICANN), que sucedió a la IANA y a la NTIA, en la asignación de las direcciones del protocolo IP, de los identificadores de protocolo, de las funciones de gestión del sistema de dominio y de la administración del sistema de servidores raíz. nombres y números de IP. Podríamos decir que ICANN es virtualmente quien domina el acceso a la red de redes.
El establecimiento de estas organizaciones hizo que el manejo de Internet sea prácticamente un monopolio de los Estados Unidos, a través de su control sobre ICANN y de su socio técnico, VeriSign. Este control le da el poder de eliminar la presencia en Internet de todo un país, si así lo quisiera hacer, a través del corte de su extensión. La Unión Europea, China, Irán, Arabia Saudita, Brasil y otros países, junto con las Naciones Unidas (ONU), buscan un “modelo de cooperación”, mediante el cual el gobierno de Internet sea compartido por la comunidad internacional, pero Estados Unidos fue terminante: “no aceptaremos que la ONU asuma el manejo de Internet”, sostuvo David Gross, quien fuera coordinador en cuestiones de comunicación internacional y política de información en el Departamento de Estado norteamericano durante la administración Bush, “algunos países quieren eso, pero creemos que es inaceptable”, fueron sus palabras antes de la cumbre sobre la Sociedad de la Información, en Túnez, de 2005.
Pero el control en la asignación de nombres de dominio no es el único motivo de queja en contra de los Estados Unidos. Para que los nombres de dominio sean traducidos a la dirección IP correspondiente son necesarios los servidores de nombres de dominio (DNS). Hasta el momento sólo hay trece de ellos en funcionamiento, diez de los cuales se encuentran en territorio norteamericano. Cada uno de estos servidores tiene muchos “espejos” distribuidos en 170 ciudades. Y aunque cada día sean supervisados por empresas privadas, universidades o el gobierno, siempre intervienen delegaciones de ICANN, una corporación que, en última instancia, define. Lo que se pretende cambiar es el virtual poder de veto de ICANN sobre las decisiones.
Sin embargo, para Gabriel Sakata, Gerente de Ingeniería de Canales de Cisco de Latinoamérica, “las grandes empresas proveedoras son las que establecieron  reglas para el funcionamiento mundial de Internet. Una red de redes que es un complejo entramado de conexiones regidas por un paradigma de escalabilidad sustentado en un esquema de jerarquías controlado por los routers”. Esto es, que los grandes proveedores de Internet establecieron jerarquías para “poder leer” y “descifrar” cada una de las peticiones de los usuarios de cualquier lugar del mundo, no importa dónde estén. Hay un ordenamiento “arbolado” o ramificado que va escalando hasta llegar a los famosos 13 “servidores de dominio de nivel superior”. Estos 13 servidores, de cuales 10 de ellos se encuentran en los Estados Unidos,  más el protocolo DNS y el archivo root zone file, mantenido por la empresa Network Solutions en uno de los servidores, y que es accesible desde cualquiera de los 12 restantes, constituyen la verdadera matriz de Internet. Las 13 máquinas son las encargadas de traducir los nombres de dominio a direcciones IP. Todos los servidores DNS de la red dependen de los servidores raíz y el resto del sistema para realizar su trabajo.
El archivo root zone file es un directorio de directorios, que incluye la información sobre los nombres de dominio de primer nivel (los famosos TLD, .com, .org, etc.) y los regionales (.es, .it, .uk, ar, etc.). Los 13 servidores proporcionan acceso a este archivo, para que todas las operaciones DNS de la Red se efectúen correctamente. Pero no sólo son imprescindibles para navegar o enviar correo. Para registrar un dominio es necesario contar, al menos, con dos servidores DNS.

Cómo optimizar la conexión con esos servers
Desde nuestra posición periférica en el mundo –que es sólo geográfica, porque se ha demostrado que nuestra posición técnica es superior a lo que muchos sugieren–, las empresas proveedoras de Internet (ISPs) buscaron una solución a la conexión de salida a la red de redes y al tráfico de Internet, que tiene origen y destino en nuestro país, para que utilice solamente canales locales o nacionales. Y la encontraron estableciendo el NAP.
Los NAP (Network Access Point) son grandes centros de acceso y distribución del tráfico de Internet; hasta hace unos años solo existían cinco en todo el mundo, uno de ellos en la Argentina. La idea fue gestada y desarrollada por CABASE, la Cámara Argentina de Internet. Fundada en 1989, CABASE es la Cámara que reúne a las empresas que se dedican a Internet, Comercio Electrónico, Contenidos y Servicios Online. En CABASE, desde 1997 y por el impulso de los 18 socios de entonces, se ha constituido el primer NAP privado de Latinoamérica, donde se interconectan más de 40 ISPs y entidades académicas y gubernamentales. Además, cuenta con una destacada actuación internacional, ya que es socia fundadora de la Federación de Latinoamérica y el Caribe para Internet y el Comercio Electrónico (eCOM-LAC) y del Registro Regional de Direcciones IP de Latinoamérica y el Caribe (LACNIC).
Estos puntos neurálgicos de la Red se han construido en todo el mundo, bajo distintos esquemas institucionales, topológicos y operacionales. No obstante, la mayoría de ellos persigue idénticos objetivos: hacer más eficiente el ruteo de Internet, mejorando la calidad de servicio y minimizando los costos de interconexión.
La misma CABASE define que el objetivo de su NAP es “promover el desarrollo de conectividad de Internet en la Argentina, poniendo a disposición de aquellas entidades que lo requieran, el ámbito propicio para facilitar un intercambio eficiente en el tráfico entre las partes”.
Este ambicioso plan llevó a CABASE a construir un NAP con 11 racks, un potente sistema de enfriamiento, UPS que garantizan el servicio ante cualquier corte de energía. Además, en 2006, CABASE puso en funcionamiento el primer Root Server de Argentina y, desde ese mismo año, ofrece conectividad Ipv6. El tráfico total es de 1,8 Gbps; para diciembre 2010 se pronostica un tráfico total de 3 Gbps.
Lo novedoso es que el NAP es administrado por una Subcomisión Administradora, que tiene representantes de cada uno de los miembros. Las actividades que desarrolla la Subcomisión guardan relación con los aspectos políticos y estratégicos que hacen a la evolución del NAP. Las decisiones dentro de la Subcomisión son tomadas por los miembros plenos que cuentan con una antigüedad mayor a un año en dicha categoría. El NAP es autónomo en su concepción financiera, debido a que cuenta con un esquema cooperativo por medio del cual sus miembros realizan los aportes correspondientes, de modo de afrontar los gastos corrientes. Para tal fin se ha desarrollado una metodología de cálculo denominada “PUNTOS NAP” que permite establecer la eficiente distribución de los gastos.
La operación del NAP se encuentra tercerizada en un Administrador Técnico, quien es responsable por el mantenimiento preventivo y correctivo de todos los sistemas físicos que residen dentro del NAP, tales como: Sistema de detección y extinción de incendios, Control de accesos, Sistema de refrigeración con control de temperatura remoto. A su vez el Administrador Técnico es responsable de las tareas de gestión del ruteo de cada uno de los miembros con el NAP. Actualmente la administración técnica se encuentra delegada en la firma Comsat Argentina SA.

El desarrollo de Internet
en el interior del país
Ya en mayo de 2008, el Contador Patricio Seoane, secretario de CABASE, manifestaba la preocupación de la entidad por la inequidad en la distribución de la banda ancha en la Argentina. Uno de los ejes de la entidad es la federalización de la banda ancha, que CABASE considera prioridad para el desarrollo del país.
Seoane explicó, según la visión de CABASE, en qué consiste esa inequidad: “En el caso de los usuarios domiciliarios hay mucha concentración en pocos lugares.
El 41 por ciento de la banda ancha está en la ciudad de Buenos Aires y el 26 por ciento en la provincia de Buenos Aires. “Si tomo un corte acumulado, el 83,3 por ciento de la banda ancha de todo el país está en la ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. ¿Eso es un país federal?… La gente que vive en el NEA, por ejemplo, Formosa y Chaco, tiene 25290 conexiones. Hay 22 mil en el centro, San Juan, San Luis y La Pampa. Entonces, vayamos a explicarle a esa gente que somos federales, que tenemos una política de país en donde queremos que el desarrollo llegue a todos lados, que los ingenieros que nacieron en esas ciudades no migren para la Capital Federal, y se queden en sus ciudades y sean micro emprendedores, pero no pueden hacer teletrabajo, no pueden hacer telemedicina, no pueden conectar escuelas, no pueden establecer un gobierno electrónico, no pueden hacer nada … porque no tienen banda ancha. O si la tienen, es a un precio que no les permite desarrollar ninguna de las actividades que nosotros entendemos que se podrían y deberían desarrollar en el interior”, indicó Seoane.
Pero CABASE no se quedó en el discurso o en el reclamo para que otros realicen cosas, se involucró en el problema e inauguró, en mayo de este año, el Primer Sitio Neutral de Interconexión en el interior del país: el NAP Neuquén. Este nuevo NAP contribuirá a mejorar la conectividad de acceso a Internet en la provincia de Neuquén y a desarrollar nuevas y mejores aplicaciones en materia social y económica para la región.
El NAP Cabase Regional Neuquén está integrado por la Secretaría de la Función Pública de la Provincia de Neuquén, cooperativas de San Martín de los Andes, de Cutral Co-Plaza Huincul y de Centenario, y 4 proveedores de acceso a Internet de la provincia: After Wire (Servicios de Tecnología Aplicada), DA.VI.TEL, MNA y Silica Networks.
“Este es el primer punto de interconexión provincial que se habilita en el país luego de que, el año pasado, la Cámara presentara su plan para federalizar el acceso a la banda ancha en los lugares más remotos del país a través del mismo esquema de interconexión que funciona en el NAP de CABASE”, indicó el Ing. Ariel Graizer, presidente de CABASE.
Este centro local de conexión permitirá, a nivel provincial, el acceso a los contenidos regionales, como así también que las transacciones locales se concreten a través de esta infraestructura, sin tener que utilizar infraestructura externa a la región.
A partir de la puesta en marcha de este primer NAP Regional se estima que durante este año se habilitarán nuevos NAPs en otras provincias. (MI Club Tecnológico seguirá informando sobre este tema).

En un clima de creciente tensión por los enfrentamientos entre algunos grupos monopólicos, que también intervienen en la provisión de Internet a la ciudadanía, bien vale destacar el comentario que un usuario informado dejó en uno de los tantos foros en los que se discute del tema: “Mantener el CABASE funcionando puede dar grandes beneficios a la Argentina y a toda la región. Son pocos los modelos de este estilo que funcionan en el mundo, y mantenerlo puede generar grandes beneficios para el desarrollo del país”.

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